En una ciudad que poetas olvida.
En una ciudad que se mueve sin vida.
En una ciudad donde ya no hay salida.
En una ciudad que es apenas conocida.
En donde las imágenes solo son orillas
y las palabras solo son mentiras,
donde todas las personas son entre comillas
y de ellas los sentimientos retiras.
Es ésta la cual todos le llaman Santiago,
y respecto a la cual nada yo hago,
pues cuando desciendo bajo el cemento,
cabizbajos los veo en todo momento.
Y cuando vuelvo a salir a aquel aire frío,
no oigo en el montón al más fuerte latido,
pues a mi lado corre todo aquél gentío
acallado por de las bocinas el sonido.
Así pues, en vez de mirar fuera de esa ventana rota
a través del espeso humo del crecimiento
por sobre una agónica voz que se agota
en aquellos comerciantes del conocimiento.
Y prefiero escribir a un ingenuo lector
o quizás a alguien que quiera leer y aprender,
que dar un pie por el ideal de algún sector,
por ser uno mas de quienes nunca van a aprender.
En una ciudad donde al pasado se olvida.
En una ciudad donde vale más muerte que vida.
En una ciudad que de noticias es abatida.
En una ciudad que en verdad, jamas es conocida.
martes, 19 de julio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
El fuego y la llama
Un fuego que arde por si mismo,
que no fuma, ni cae al alcoholismo.
Que se consume y se esfuma.
Que no tiembla al ver la luna.
Que no duda al mirar al cielo,
y ver que todo es de hielo.
Que no sufre por su pasado,
Que no camina siempre cansado.
Que no olvida el paso dado,
ni al hermano ya quemado.
Que no escucha las mentiras.
Que no se oculta cuando lo miras.
Que no se pierde en noches frías.
Que no le importa cuanto de él te rías,
le critiques,
le olvides,
le humilles,
le crucifiques.
Una llama que no arde por si misma,
y teme ser algo mas en una simple lista.
Que anhela no mirar abajo,
y ver la mecha y su trabajo,
la esperma derretida,
la vida ya perdida,
y el tiempo dando la despedida.
Que no quiere ser olvidada,
por la oscuridad ser devorada,
por las penumbras derrotada,
y en un futuro derramada,
descartada,
humillada,
criticada,
crucificada.
Pues al ser similar al fuego.
Pues al ser distinta al fuego.
Pues las reglas son fijas en su juego.
que no fuma, ni cae al alcoholismo.
Que se consume y se esfuma.
Que no tiembla al ver la luna.
Que no duda al mirar al cielo,
y ver que todo es de hielo.
Que no sufre por su pasado,
Que no camina siempre cansado.
Que no olvida el paso dado,
ni al hermano ya quemado.
Que no escucha las mentiras.
Que no se oculta cuando lo miras.
Que no se pierde en noches frías.
Que no le importa cuanto de él te rías,
le critiques,
le olvides,
le humilles,
le crucifiques.
Una llama que no arde por si misma,
y teme ser algo mas en una simple lista.
Que anhela no mirar abajo,
y ver la mecha y su trabajo,
la esperma derretida,
la vida ya perdida,
y el tiempo dando la despedida.
Que no quiere ser olvidada,
por la oscuridad ser devorada,
por las penumbras derrotada,
y en un futuro derramada,
descartada,
humillada,
criticada,
crucificada.
Pues al ser similar al fuego.
Pues al ser distinta al fuego.
Pues las reglas son fijas en su juego.
miércoles, 1 de junio de 2011
Gracias por morir
Los paisajes que miramos,
aquellos que son igual tras los años,
aquellos que esperan lo inhumano,
que cambien por su mano.
Pero sin importar donde buscar,
el miedo a nunca encontrar
se apodera sin dejar atrás,
aquello que tu siempre amaras.
y el paisaje que nunca cambió,
en una mera pintura se transformó,
hasta el bello sonido lo abandonó
para poder dormir sin mas dolor.
de esta sutil forma se reflejó,
la coqueta sonrisa del terror,
y una grácil mano se ofreció
a perdonar todo aquél frío sudor.
Gracias por venir por tu ataúd,
por dejar la vida y su esclavitud,
por olvidar el pasado y su baúl,
que contenía solo basura común.
Gracias dijo sin siquiera vacilar,
por permitirme tomar tu lienzo sin acabar,
por entregarme tu futuro sin siquiera pagar,
sin siquiera pedir permiso o engañar.
Gracias por permitirte olvidar,
por dormir tranquilo en brazos de cristal,
por simplemente dejar aquel lugar,
que ocupabas con una invaluable verdad.
aquellos que son igual tras los años,
aquellos que esperan lo inhumano,
que cambien por su mano.
Pero sin importar donde buscar,
el miedo a nunca encontrar
se apodera sin dejar atrás,
aquello que tu siempre amaras.
y el paisaje que nunca cambió,
en una mera pintura se transformó,
hasta el bello sonido lo abandonó
para poder dormir sin mas dolor.
de esta sutil forma se reflejó,
la coqueta sonrisa del terror,
y una grácil mano se ofreció
a perdonar todo aquél frío sudor.
Gracias por venir por tu ataúd,
por dejar la vida y su esclavitud,
por olvidar el pasado y su baúl,
que contenía solo basura común.
Gracias dijo sin siquiera vacilar,
por permitirme tomar tu lienzo sin acabar,
por entregarme tu futuro sin siquiera pagar,
sin siquiera pedir permiso o engañar.
Gracias por permitirte olvidar,
por dormir tranquilo en brazos de cristal,
por simplemente dejar aquel lugar,
que ocupabas con una invaluable verdad.
sábado, 28 de mayo de 2011
El peso del pasado
Vientos irregulares cielos negros surcarán,
Cielos oscuros de frías noches,
De fríos sentimientos que nunca volverán.
Y cuando las preguntas se vuelven creencias,
Y solo quieres soñar,
Cuando quieres solo la conciencia olvidar.
De insensatas emociones te vuelves parte,
de recuerdos inolvidables,
De momentos que son un tiempo en otra parte.
Y la ansiedad consume cada mísero segundo,
cada milímetro de razón,
cada temor que ofusca al siempre débil corazón.
Y si fuese poco que el arrepentimiento apremiase,
no quedan instantes de cordura,
Porque el mero hecho de pensar me abruma.
Y por incoherente que sonasen estas rimas,
que poco o nada motivan,
a seguir un camino sinuoso y adverso dictan.
Pues vivir es una locura en constante disonancia,
con recuerdos a la distancia,
y otros a tu lado, torturando al presente en abundancia.
Cielos oscuros de frías noches,
De fríos sentimientos que nunca volverán.
Y cuando las preguntas se vuelven creencias,
Y solo quieres soñar,
Cuando quieres solo la conciencia olvidar.
De insensatas emociones te vuelves parte,
de recuerdos inolvidables,
De momentos que son un tiempo en otra parte.
Y la ansiedad consume cada mísero segundo,
cada milímetro de razón,
cada temor que ofusca al siempre débil corazón.
Y si fuese poco que el arrepentimiento apremiase,
no quedan instantes de cordura,
Porque el mero hecho de pensar me abruma.
Y por incoherente que sonasen estas rimas,
que poco o nada motivan,
a seguir un camino sinuoso y adverso dictan.
Pues vivir es una locura en constante disonancia,
con recuerdos a la distancia,
y otros a tu lado, torturando al presente en abundancia.
sábado, 14 de mayo de 2011
Aquella noche
Cuando el sol muestra el ocaso del día,
sentí mi existencia perdida,
sentí mi propia mente vacía,
que caminaba lánguido por esta vida.
Sentí que paso a paso muero,
que quien fui ahora es recuerdo,
que la luna en lo alto del firmamento,
se rehúsa a hablarles a mis pensamientos.
Así la noche llegó a ocultar el miedo,
a apagar las luces de este momento,
a perderme en un silencio muerto,
y a olvidarme de aquel reflejo tuerto.
Pero cuando la quietud se volvió tortura
escuché palabras claras y puras
que fueron las últimas y mas duras
aunque colmadas de nostalgia y dulzura
Dime entonces ¿donde estas?, me pregunto la luna.
Dime ¿porque te vas sin decir palabra alguna?
¿porque no dejas libre aunque sea solo una?
aun que sea aquella sin ninguna fortuna.
Yo sigo aquí, le respondí con espanto.
¿Acaso no me ves cuando yo te hablo?
¿Acaso no oyes las lágrimas de mi canto,
ni las palabras que libres van andando?
Pero la luna continuó replicando,
no eres tu quien está hablando,
no solo palabras estoy buscando,
y solo mentiras estoy escuchando.
Y sin poder decirle que esperase,
sin poder decirle que no se marchase,
la noche no dejó que me acercase,
no dejó que las mentiras la alcanzasen.
Entonces miré mi rostro y mis manos,
miré mentiras y acciones en vano,
miré todo aquello que había ganado,
por ignorar mi propio camino esbozado.
Y ahora cuando veo al cielo apagado,
miro el reflejo que la luna había buscado,
miro a mi pasado luchando solo y cansado,
pero que batallaba por ser él a cada paso.
sentí mi existencia perdida,
sentí mi propia mente vacía,
que caminaba lánguido por esta vida.
Sentí que paso a paso muero,
que quien fui ahora es recuerdo,
que la luna en lo alto del firmamento,
se rehúsa a hablarles a mis pensamientos.
Así la noche llegó a ocultar el miedo,
a apagar las luces de este momento,
a perderme en un silencio muerto,
y a olvidarme de aquel reflejo tuerto.
Pero cuando la quietud se volvió tortura
escuché palabras claras y puras
que fueron las últimas y mas duras
aunque colmadas de nostalgia y dulzura
Dime entonces ¿donde estas?, me pregunto la luna.
Dime ¿porque te vas sin decir palabra alguna?
¿porque no dejas libre aunque sea solo una?
aun que sea aquella sin ninguna fortuna.
Yo sigo aquí, le respondí con espanto.
¿Acaso no me ves cuando yo te hablo?
¿Acaso no oyes las lágrimas de mi canto,
ni las palabras que libres van andando?
Pero la luna continuó replicando,
no eres tu quien está hablando,
no solo palabras estoy buscando,
y solo mentiras estoy escuchando.
Y sin poder decirle que esperase,
sin poder decirle que no se marchase,
la noche no dejó que me acercase,
no dejó que las mentiras la alcanzasen.
Entonces miré mi rostro y mis manos,
miré mentiras y acciones en vano,
miré todo aquello que había ganado,
por ignorar mi propio camino esbozado.
Y ahora cuando veo al cielo apagado,
miro el reflejo que la luna había buscado,
miro a mi pasado luchando solo y cansado,
pero que batallaba por ser él a cada paso.
sábado, 7 de mayo de 2011
Aquel hombre
Que le queda al hombre que sabe,
Que cuando camina no cae,
Que cuando diga no engañe,
Que cuando quiera no dañe.
Que le queda al hombre que quiere,
Que cuando juega no pierde,
Que cuando lucha no hiere,
Que cuando no actúa, duerme.
Que le queda al hombre que añora,
Que cuando sufre perdona,
Que cuando falla no llora,
Que cuando no tiene ignora.
Que le queda al hombre que ama,
Que cuando vive avanza,
Que cuando cae se levanta,
Que cuando muere solo pasa.
Que le queda a este hombre,
Que cuando supo no pudo,
Que cuando quiso no hiso,
Que cuando amó el otro no,
Que cuando pasó solo se fue.
Que cuando camina no cae,
Que cuando diga no engañe,
Que cuando quiera no dañe.
Que le queda al hombre que quiere,
Que cuando juega no pierde,
Que cuando lucha no hiere,
Que cuando no actúa, duerme.
Que le queda al hombre que añora,
Que cuando sufre perdona,
Que cuando falla no llora,
Que cuando no tiene ignora.
Que le queda al hombre que ama,
Que cuando vive avanza,
Que cuando cae se levanta,
Que cuando muere solo pasa.
Que le queda a este hombre,
Que cuando supo no pudo,
Que cuando quiso no hiso,
Que cuando amó el otro no,
Que cuando pasó solo se fue.
jueves, 7 de abril de 2011
Un profundo miedo
Cuando la noche llega a su ocaso,
pienso en las cosas de las que escaso,
de las dudas y certezas,
que se pierden solas en tenues trazos.
Pero feliz me siento por aquello,
por no definir con certezas ello.
Sin conocer el futuro,
siempre con algo nuevo, algo bello.
Y a saber bien que aquel anhelo,
de que a un mar tienda mi anzuelo,
soñando el poder pescar,
sin que nunca las dudas marquen cero.
Y es a esto el único miedo,
a caer angustiado al mar muerto,
a ver todo terminado,
sin poder alzar la vista al cielo.
pienso en las cosas de las que escaso,
de las dudas y certezas,
que se pierden solas en tenues trazos.
Pero feliz me siento por aquello,
por no definir con certezas ello.
Sin conocer el futuro,
siempre con algo nuevo, algo bello.
Y a saber bien que aquel anhelo,
de que a un mar tienda mi anzuelo,
soñando el poder pescar,
sin que nunca las dudas marquen cero.
Y es a esto el único miedo,
a caer angustiado al mar muerto,
a ver todo terminado,
sin poder alzar la vista al cielo.
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