sábado, 1 de agosto de 2009

Perdido

Caminé por parajes ajenos de recuerdos,
Enigmáticos senderos se cruzaban unos con otros,
Perdiéndose en lejanos e inhóspitos lugares oscos,
Lúgubres para quien a ellos visita sin destino, con suerte cuerdo.

Como caminante de largos caminos,
Perdido en la densa espesura de algún bosque,
Donde las sombras nublan su mente, en mano un estoque,
Y en los ojos lagrimas de alguien ausente y perdido.

Como capitán cual brújula extraviada,
En los confines de un mundo de procedencia extraña,
Cobardemente escapa de los secretos que entraña,
Miedo a quien o que los resguarda.

Como cantante en garras de opresores,
Condenado a confesar mentiras de acordes,
Y melodías entonadas con el vaivén del orden,
Y dedos encadenados a cadenas de cobre.

Como poetas de público ausente,
Con rimas añejadas en papeles inaudibles,
Sentimientos que conspiran ya contra quien escribe,
Y personas que enmudecen ante palabras permanentes.

martes, 28 de julio de 2009

Un recuerdo impalpable

Una noche amparada por el incesante
Y a su vez estrepitante sonar de insectos,
Escondidos entre el denso y espeso follaje,
Que oculta en su ceno un paisaje perfecto.

En tanto, la luna ocupa su merecido trono,
Las nubes escasas que custodiaban escapan,
Toda la función reflejada en un lienzo borroso,
Un reflejo perturbado por peses que saltaban.

Y en sus agitadas aguas reposaban flores,
Cuales adornados por un leve rocío,
Brillaban mostrando sus deslumbrantes colores,
Impalpables en una hoja mientras escribo.

Así este paraje, cual oculto en el recuerdo,
Será cual mentes con nuevos lienzos,
Cual viajeros de hermosos sueños,
Hagan de las palabras colores o recuerdos.

lunes, 27 de julio de 2009

Un ofrecimiento

Toma mi mano hacia el cielo,
Que enamora en sueños a incautos,
Una imagen del pasado distante,
Y una distorsión de nuestra luz.

Toma mi mano hacia el pasado,
Donde todo lo que es es una posibilidad,
Pero lo es por la necesidad de olvidar,
Quizás que se oculte tras nuestro andar.

Toma mi mano hacia las profundidades,
Aquellas donde ni la luz nos podrá tocar,
Olvidando cuanto llamamos realidad,
Para empaparnos en la soledad de la oscuridad.

Toma mi mano hacia las estrellas,
Cuales su eterno brillo brindan sin cobrar,
Quienes no piensan en quien las observa u observan.
Un lugar hermoso ajeno a los demás.

Mejor, no tomes mi mano ya,
Suelta y olvida esta dichosa oportunidad,
Ya que la dicha más grande será superar,
Hacer luz para aquellos en la oscuridad,
Del pasado un camino firme cual pisar,
Y al ajeno pasado mostrar un futuro cual visitar.

domingo, 26 de julio de 2009

En un rincón

Cuando ensimismado en un rincón,
En una habitación bajo penumbras,
Un estrepitante sonido encantador,
Un montón de risas ajenas, de libertad.

Me encuentro alejando el sueño,
Manteniendo alerta cada sentido,
Buscando incasable algo que impacte, algo diferente,
Buscando lo que me permita naufragar en la realidad.

Figuras a contra luz seductoras,
Música provocativa de oscuros sentimientos,
El olor de la fermentación en vasos,
Y el humo que desemboca ante mi rostro.

Pero sigo ausente de todos y todo,
Sigo siendo el espejo,
Aquel que retraído en el fondo del pasillo,
Vemos de reojo, en él, deteriorados reflejos.

Capases de mostrar todo cuanto escuchamos,
Oímos, sentimos y degustamos,
Pero distorsionando por la lejanía,
Distorsionando por varar entre el placer y mi realidad.

jueves, 23 de julio de 2009

Oda a las penurias

Para aquellos que sus horizontes

Son más crudos que horribles pesadillas,

Y sus futuros enterrados bajo montes,

Con personas sentados sobre ellos en sillas.


Quisiera honrar a aquellos hijos de Apolo,

Que en su ceno han crecido y llorado,

Cuyas madres es un melancólico atardecer rojo,

Y sus hermanos, gotas de sangre, derramados.


Pero los sentimientos de impotencia no solo a ellos pertenecen,

Sin esos parientes a su alrededor, mas nadie mas,

Abandonados de una sociedad que perece,

En calles donde se pasa hambres, frío y soledad.


Pero el dolor, eterno e incansable viajero,

Y sin desmerecer a cuanto en casa viven por lo menos,

Es muy diferente nunca tener que perder lo nuestro,

O llorar por aquellos vivos ahora muertos.


Y con tiempo y pluma en mano sigo dedicando,

A aquellos que visito en pesadillas teñidas negras,

Que por una migaja de pan viven la tierra escarbando,

Y gordos en sus sillas abusan y los violan en las canteras.


No quisiera tampoco olvidar aquellos malditos de nacimiento,

Sea culpa de descuidos o lo en la misma sangre llevado,

Y sin culpa solo otros lloran sumidos en el arrepentimiento,

Por el dolor de aquellos, quienes la muerte ya a marcado.


Por ultimo solo quiero hacerles recordar,

Que aquellos nacidos en la guerra, la calle,

en olvidados continentes, enfermos o de cualquier lugar,

Son los que nos rodean reflejados en mundos para olvidar,

Que por suerte no tuvimos que aprender a sobrellevar.

miércoles, 22 de julio de 2009

A la deriva

Mientras el agua mece tiernamente mi balsa,

La fría brisa entumece mi rostro.

Tanto mi ser como mi alma abandono,

Mirando un cielo ajeno mostrándome la espalda.


Y ensimismado en el más profundo silencio humano,

Tarde me percato de aquel sol escondido,

Atónito ante un atardecer rojizo,

En un oscuro y agitado lago reflejado.


Pero la gélida brisa se encabrita,

Y las olas tiernas antes, se alzan ahora,

Y mi intermitente estabilidad se evapora,

Los remos para navegar el silencio se olvidan.


Con puños firmes sobre los verdaderos remos,

La realidad me empuja y volquear intenta,

A frías aguas que solo del reflejo se crean,

En solitario puedes morir por un error menor.


Cuando por fin mi bote a tierra firme encalló,

Las luces de estrellas me acompañan,

La ciudad a pasos es una muerte distinta, desalmada,

Sin miedo avanzo a firmes pasos.

domingo, 19 de julio de 2009

Bosque de reflejos

Profundos bosques de reflejos
Distantes e irreales de un mundo perdido,
Abandonado a su infame realidad.

A cada paso resuenan a mi alrededor,
Mientras perdido, deambulo en esta noche,
Donde el cielo esconde su luz,
Y los arboles pálidos me permiten admirar.

Tan distintos como puros cristales de nieve
Caídos pálidos desde el cielo,
Tan distintos como rostros,
Imbuidos de aquellos inciertos sentimientos.

Los veo con claridad,
Pero al menor atisbo de emoción,
Colores siniestros ocultan verdades,
Ocultándome cual espejo criado en mi cien.

Así sin consuelo en solitario,
Soy cual árbol del pálido bosque,
Para aquellos quienes su viaje arriesguen,
Cual su camino enmienden a este sendero.