Me he levantado con la espada en alto
Contra dragones de cabezas rojas,
Y una pata siempre en la cueva,
Incapaces de desplegar sus alas,
Y alzarse sobre todos los otros.
Me he levantado con la espada en alto
Contra manada de lobos hambrientos,
Que deseosos de aquellos de sangre azul,
Sus fauces están teñidas de rojo,
Y solo aúllan a la luna que surca los cielos.
Me he levantado con la espada en alto
Contra diminutos roedores,
Más temibles que sin mirar al cielo,
Devoran a cuanta ave ya agotada,
Se hunde en la tierra sin sustento por sus túneles.
Me he levantado con la espada en alto
Contra feroces tigres encadenados,
Que de tanto su tiempo en jaulas,
Hoy son mansos gatitos,
Que devoran la carne que otros dejan a su alcance.
Me he levantado con la espada en alto
Contra mi propia sombra,
Cuando doy la espalda a mi enemigo,
Y veo la sombra de la luz proyectada desde mi espalda,
Que por más lejana o abandonada ella sea,
Deseo alcanzar aun si tuviese que dejar mi espada.
jueves, 8 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
Por cuantos hechos hoy me hacen pensar:
Amigos que tras el polvo se esconden,
Y amigas que de cobarde no saben,
Familiares que la sangre no recuerda,
Y otros que ya la sangre no corre por sus venas.
Aquellos secretos que hasta yo olvido,
Y otros que corren como el viento de un silbido,
Corren entre voces y oídos hasta la muerte,
Sean propios o de mis cercanos amigos,
Que debo alejar para cuidarme de toda la gente.
Los momentos de buena suerte,
Y otros en que preferiría ser un ser inerte,
Mas los infinitos momentos que pasé indiferente.
Aquellos lugares visitados y retratados,
Algunos solo escancias y otros plasmados,
Otros guardados, otros quemados,
Otros contados y cuantos otros crucificados.
Cuantas historias he contado,
Dentro de las cuales la mayoría he inventado,
Cuantos poemas he narrado,
Y cuanto de mí ser al mundo he entregado.
A cuantos dioses he elevado mi palabra,
Que solo llamándolo por un nombre
Solo cambia su mirada,
Siendo todos una verdad por biblia armada,
Y creyentes que oraciones cantan,
Creyendo el cielo ganado su entrada.
Y no siendo solo por estos pocos hechos,
Juro no callar ante todos ellos,
Pintaré los jardines más bellos,
Bellos por la realidad que sangra por sus venas,
Fluye por sus ríos y se oscurece a cada destello.
Y amigas que de cobarde no saben,
Familiares que la sangre no recuerda,
Y otros que ya la sangre no corre por sus venas.
Aquellos secretos que hasta yo olvido,
Y otros que corren como el viento de un silbido,
Corren entre voces y oídos hasta la muerte,
Sean propios o de mis cercanos amigos,
Que debo alejar para cuidarme de toda la gente.
Los momentos de buena suerte,
Y otros en que preferiría ser un ser inerte,
Mas los infinitos momentos que pasé indiferente.
Aquellos lugares visitados y retratados,
Algunos solo escancias y otros plasmados,
Otros guardados, otros quemados,
Otros contados y cuantos otros crucificados.
Cuantas historias he contado,
Dentro de las cuales la mayoría he inventado,
Cuantos poemas he narrado,
Y cuanto de mí ser al mundo he entregado.
A cuantos dioses he elevado mi palabra,
Que solo llamándolo por un nombre
Solo cambia su mirada,
Siendo todos una verdad por biblia armada,
Y creyentes que oraciones cantan,
Creyendo el cielo ganado su entrada.
Y no siendo solo por estos pocos hechos,
Juro no callar ante todos ellos,
Pintaré los jardines más bellos,
Bellos por la realidad que sangra por sus venas,
Fluye por sus ríos y se oscurece a cada destello.
domingo, 4 de octubre de 2009
El mundo en que vivo
La vida cual flores en mi jardín tengo,
Mentiras, odio y jardines vacios veo,
Una realidad que entre líneas leo,
Es ignorada tal cual y carece fronteras armadas,
Solo aliados que de un hilo pende tu confianza.
Rebosante es la vida de altos y bajos
Pero cuán difícil es mirar hacia el cielo
Cuando te encuentras en un profundo agujero
Tan profundo con un mundo de engaños
Reparando en la familia, amigos y aliados.
Reparando en tu cama, en soledad y en llanto.
Así careciendo de cimas,
El éxito carece de sentido,
Mas pide pero esta abatido,
Tirado en un rincón, con tu amigo el tiempo,
Porque este que recuerdos guarda,
Este que solo a cuestas llevamos,
Es él que te ofrece su mano,
Una mano que vemos enorme,
Y a la cual le tememos por ignorancia,
Y dentro de nuestra arrogancia,
Sufrimos en el camino,
Sufrimos mi yo y mi otro yo amigos,
Encadenando nuestras propias piernas,
Piernas que son tiempo, recuerdos y cariños,
Piernas que están ahí desde niño,
Encadenadas solo por ponernos un reto impulsivo,
Solo por dar una sonrisa vacía a amigos,
A un amor podrido,
A una relación sin sentido,
A un corazón herido,
A un padre ido,
Junto con unas cuantas ambiciones,
Y mil aspiraciones,
Soledades escritas en narraciones,
Y abandonado entre naciones,
Entre mis peculiares alucinaciones,
Entre historias reprimidas,
Entre mis palabras escondidas,
Y mis utopías que olvidan a dios,
Y cuando expongo tiembla mi voz,
Y sin encontrar respuesta o rumbo,
Lo único que concluyo es que este mundo,
No acabara mientras sigo escribiendo.
Mentiras, odio y jardines vacios veo,
Una realidad que entre líneas leo,
Es ignorada tal cual y carece fronteras armadas,
Solo aliados que de un hilo pende tu confianza.
Rebosante es la vida de altos y bajos
Pero cuán difícil es mirar hacia el cielo
Cuando te encuentras en un profundo agujero
Tan profundo con un mundo de engaños
Reparando en la familia, amigos y aliados.
Reparando en tu cama, en soledad y en llanto.
Así careciendo de cimas,
El éxito carece de sentido,
Mas pide pero esta abatido,
Tirado en un rincón, con tu amigo el tiempo,
Porque este que recuerdos guarda,
Este que solo a cuestas llevamos,
Es él que te ofrece su mano,
Una mano que vemos enorme,
Y a la cual le tememos por ignorancia,
Y dentro de nuestra arrogancia,
Sufrimos en el camino,
Sufrimos mi yo y mi otro yo amigos,
Encadenando nuestras propias piernas,
Piernas que son tiempo, recuerdos y cariños,
Piernas que están ahí desde niño,
Encadenadas solo por ponernos un reto impulsivo,
Solo por dar una sonrisa vacía a amigos,
A un amor podrido,
A una relación sin sentido,
A un corazón herido,
A un padre ido,
Junto con unas cuantas ambiciones,
Y mil aspiraciones,
Soledades escritas en narraciones,
Y abandonado entre naciones,
Entre mis peculiares alucinaciones,
Entre historias reprimidas,
Entre mis palabras escondidas,
Y mis utopías que olvidan a dios,
Y cuando expongo tiembla mi voz,
Y sin encontrar respuesta o rumbo,
Lo único que concluyo es que este mundo,
No acabara mientras sigo escribiendo.
viernes, 2 de octubre de 2009
A quien me escribe
Oscuros corazones circundan mi mente,
Pudriendo cuales recuerdos,
Pudriendo cuales de, mi boca salen, verbos,
Y se pierden sus sonidos eternos.
Cuales palabras entonces entonar,
Si cuando perecen las acciones,
Y a las cosas olvidan las emociones,
Mientras mi lengua finge dolores.
Cuales ideas lanzar al viento,
Que capturaría mi mano altanera,
Tramposa, suspicaz y embustera,
Acechando el entorno hambrienta.
Pero el tiempo enmudecido,
Es imagen de un millar palabras,
Es presa tentadora para la caza,
Es amo abundante quien amansa.
Y en soledad abismante dedico,
Al mes que se ha ido con mi mano,
Que abundante de pocos trazados,
Imploro a quien me ha dejado atado,
En un nudo que no desato manco.
Pudriendo cuales recuerdos,
Pudriendo cuales de, mi boca salen, verbos,
Y se pierden sus sonidos eternos.
Cuales palabras entonces entonar,
Si cuando perecen las acciones,
Y a las cosas olvidan las emociones,
Mientras mi lengua finge dolores.
Cuales ideas lanzar al viento,
Que capturaría mi mano altanera,
Tramposa, suspicaz y embustera,
Acechando el entorno hambrienta.
Pero el tiempo enmudecido,
Es imagen de un millar palabras,
Es presa tentadora para la caza,
Es amo abundante quien amansa.
Y en soledad abismante dedico,
Al mes que se ha ido con mi mano,
Que abundante de pocos trazados,
Imploro a quien me ha dejado atado,
En un nudo que no desato manco.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Hogar en soledad
Donde aquel mal menor,
Cual se sume en las mismas sombras
Para vestir negra túnicas,
Pálidas y mórbidas,
Que acrecientan cual fúnebre carruaje,
Que tirado por dos caballos feroces,
Uno Miedo,
Y el otro Voces,
Que pisan sin misericordia
Los sueños bajo sus cascos metálicos,
Y no importando quien tire esas riendas de discordia
Nada evitara que se haga presente.
Porque por menor que se nombre,
Ausente de toda figura, de todo hombre,
Cual es mínimo segundo ciertos días,
De ocho a seis, siempre olvidas,
Es en tu hogar cual tormenta de nubes grises,
Caída la noche y apagadas las voces.
Ahí al único que no viste, y nada distes,
Cobra implacable,
Cada segundo memorable,
Cada palabra difamable,
La soledad cobra un razonamiento.
Cobra sueños y tus momentos.
Cual se sume en las mismas sombras
Para vestir negra túnicas,
Pálidas y mórbidas,
Que acrecientan cual fúnebre carruaje,
Que tirado por dos caballos feroces,
Uno Miedo,
Y el otro Voces,
Que pisan sin misericordia
Los sueños bajo sus cascos metálicos,
Y no importando quien tire esas riendas de discordia
Nada evitara que se haga presente.
Porque por menor que se nombre,
Ausente de toda figura, de todo hombre,
Cual es mínimo segundo ciertos días,
De ocho a seis, siempre olvidas,
Es en tu hogar cual tormenta de nubes grises,
Caída la noche y apagadas las voces.
Ahí al único que no viste, y nada distes,
Cobra implacable,
Cada segundo memorable,
Cada palabra difamable,
La soledad cobra un razonamiento.
Cobra sueños y tus momentos.
jueves, 24 de septiembre de 2009
La tenacidad de la sangre
Cuan tenaz la sangre,
Que tras venas alejadas del sol,
Tras desgarrados músculos,
Corre incansable mientras el cuerpo palidece,
Se estremece,
Perece.
Tenaz como una bala perdida,
Cual cobra cual precio impagable,
Cual roba lágrimas y llantos desolados,
Acallado todo por la furia del combate,
Cual ira que late
En una noche de luna vestida color mate.
Tenaz como cual maldición
Con fecha de ejecución,
Llevada desde quien en su vientre,
Al niño entrega inocente,
Más no carente,
Del destino marcado en la frente.
Tenaz cual de negro viste siempre,
Impartiendo con su hoz, la muerte,
Ya sean mujeres, niños u hombres,
Separándolos hasta su próxima sentencia,
Dejando recuerdos entre inconsciencia,
Arrancando de su insignificante rival, la ciencia.
Tenaz como la inmortalidad en hojas de papel,
Cual ido aquel lienzo y tinta,
Embarcándose en un barco de memorias,
Un barco que ninguna tormenta puede con él,
Que tiene por capitán y timonel,
Un alma de incomparable nivel.
¿Cuán tenaz la sangre es?
Tenaz como la respuesta que daré,
Pues cuan tenaz aquello que es,
Pues el hombre en sí y su creación,
Tanto el término que hago mención,
No son más que quien las ha creado, o quien escribe esta narración.
Que tras venas alejadas del sol,
Tras desgarrados músculos,
Corre incansable mientras el cuerpo palidece,
Se estremece,
Perece.
Tenaz como una bala perdida,
Cual cobra cual precio impagable,
Cual roba lágrimas y llantos desolados,
Acallado todo por la furia del combate,
Cual ira que late
En una noche de luna vestida color mate.
Tenaz como cual maldición
Con fecha de ejecución,
Llevada desde quien en su vientre,
Al niño entrega inocente,
Más no carente,
Del destino marcado en la frente.
Tenaz cual de negro viste siempre,
Impartiendo con su hoz, la muerte,
Ya sean mujeres, niños u hombres,
Separándolos hasta su próxima sentencia,
Dejando recuerdos entre inconsciencia,
Arrancando de su insignificante rival, la ciencia.
Tenaz como la inmortalidad en hojas de papel,
Cual ido aquel lienzo y tinta,
Embarcándose en un barco de memorias,
Un barco que ninguna tormenta puede con él,
Que tiene por capitán y timonel,
Un alma de incomparable nivel.
¿Cuán tenaz la sangre es?
Tenaz como la respuesta que daré,
Pues cuan tenaz aquello que es,
Pues el hombre en sí y su creación,
Tanto el término que hago mención,
No son más que quien las ha creado, o quien escribe esta narración.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Máscaras
¿Cuántos no me dan la cara
Cuando miro frente a frente
Directo a los ojos de quien escapa?
Porque si bien aquel a quien miro,
No es quien sino una máscara,
De otras mascaras que no atisbo.
Déjame decirte un par de palabras,
Dime qué opinas no solo escuchando,
Sino sintiendo lo que se esconde tras mi habla.
La pobre mirada atenta de un niño,
Cual es más triste por no estar sola,
Fulminando a quien camina sobre el piso,
Que de las lágrimas de sus padres se forja.
La triste esencia de aquel que duerme,
Por la eternidad enterrado en recuerdos,
Que palabras no diría a aquel que quede,
Y cuantas otras que no oyen los muertos.
La injusta decisión que condena tu pasado,
Forjado por tus amigos y tú espacio,
Mas una mentira si quieres trabajo,
La mentira que día a día recorres despacio.
El indiferente semblante mientras me hablas,
Con palabras ciertas de una mentira,
Y tus ojos vidriosos ante mis palabras,
Que te hablan de una vida hecha trisas.
¿Cual mascara entonces es la que habla?
¿Con cuál lees estas líneas inconclusas?
¿Y a cual tocan y resuenan mis palabras?
¿Cual mascara pondrás tras leer mi relato?
Solo quiero que aprendas aquello que digo
Y pienses en quien eres aunque sea solo un rato.
Cuando miro frente a frente
Directo a los ojos de quien escapa?
Porque si bien aquel a quien miro,
No es quien sino una máscara,
De otras mascaras que no atisbo.
Déjame decirte un par de palabras,
Dime qué opinas no solo escuchando,
Sino sintiendo lo que se esconde tras mi habla.
La pobre mirada atenta de un niño,
Cual es más triste por no estar sola,
Fulminando a quien camina sobre el piso,
Que de las lágrimas de sus padres se forja.
La triste esencia de aquel que duerme,
Por la eternidad enterrado en recuerdos,
Que palabras no diría a aquel que quede,
Y cuantas otras que no oyen los muertos.
La injusta decisión que condena tu pasado,
Forjado por tus amigos y tú espacio,
Mas una mentira si quieres trabajo,
La mentira que día a día recorres despacio.
El indiferente semblante mientras me hablas,
Con palabras ciertas de una mentira,
Y tus ojos vidriosos ante mis palabras,
Que te hablan de una vida hecha trisas.
¿Cual mascara entonces es la que habla?
¿Con cuál lees estas líneas inconclusas?
¿Y a cual tocan y resuenan mis palabras?
¿Cual mascara pondrás tras leer mi relato?
Solo quiero que aprendas aquello que digo
Y pienses en quien eres aunque sea solo un rato.
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