Estrellas fulgurantes en el amplio cielo
Ajenado del sol y la luna,
De nubes y sueños,
En noches donde el insomnio reina.
Y con un vaso lleno de olvido,
Que bebo poco a poco incapaz de olvidar,
Con la mirada perdida a un horizonte
Que no existe sino en mi mente.
Y al acabarse el vaso, el tiempo expira,
Y solo frente a un abismo
De incalculable profundidad,
Me despojo del tiempo abandonado a la gravedad.
Cierro mis ojos al viento fugaz,
Que golpea mi rostro, mi alma,
Una ola rompe bajo, rugiendo feroz,
Más fuerte que el último suspiro de vida.
sábado, 18 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
El piano
Cuando un piano solitario
Toca ausente de quien tras él,
Ya desgastado y olvidado,
Solía presionar sutilmente las añejadas teclas,
Del cual sonidos dulces
Se colaban entre las fisuras de los muros del alma,
Ya cansada de retenerlos.
Ahora sin pianista cual piano,
Toca sonidos sordos,
En una derrumbada habitación,
En una noche vísperas a llorar,
Sin público cual quiera escuchar.
Pero sin importarle toca sin cesar,
Incansable espíritu de tiernas melodías,
Mientras su sinfonía se vuelve un réquiem
Para aquellas cuerdas deseosas de vibrar,
Y se cortan sin culminar su sonido,
Cuales si fuesen deseos incapaces de la luz alcanzar.
Pero aun sin cuerdas el piano toca,
Ahora en el más melancólico silencio,
Mientras sus lágrimas derrama,
Mientras su cuerpo se pudre.
Toca ausente de quien tras él,
Ya desgastado y olvidado,
Solía presionar sutilmente las añejadas teclas,
Del cual sonidos dulces
Se colaban entre las fisuras de los muros del alma,
Ya cansada de retenerlos.
Ahora sin pianista cual piano,
Toca sonidos sordos,
En una derrumbada habitación,
En una noche vísperas a llorar,
Sin público cual quiera escuchar.
Pero sin importarle toca sin cesar,
Incansable espíritu de tiernas melodías,
Mientras su sinfonía se vuelve un réquiem
Para aquellas cuerdas deseosas de vibrar,
Y se cortan sin culminar su sonido,
Cuales si fuesen deseos incapaces de la luz alcanzar.
Pero aun sin cuerdas el piano toca,
Ahora en el más melancólico silencio,
Mientras sus lágrimas derrama,
Mientras su cuerpo se pudre.
jueves, 9 de julio de 2009
Por aquellos
Caminos oscuros perturban a inquietos caminantes,
Que vacilan bajo tenebrosas nubes,
Y pasan al lado de incautos viajeros,
Que caminan de vuelta cabeza gacha.
Aquellos condenados a avanzar,
Ya que desvalidos otros se encuentran en casa,
Aquellos que incapaces de caminar,
Se entregan al amparo de la suerte.
Y aquellos condenados a avanzar,
Sin permiso a titubear ni pisar en falso,
Que a cuestas cargarían cual si fuesen hijos,
Aquellos en casa, agonizando hacia los pies de algún Dios.
Pero no hay puerta que tocar,
Ni templo cual oídos ponga en sus rezos,
Solo un sendero con nubes deseosas de llover,
Y una tierra con ganas de gritar,
Un sendero hostil que solo sólo se puede caminar.
Que vacilan bajo tenebrosas nubes,
Y pasan al lado de incautos viajeros,
Que caminan de vuelta cabeza gacha.
Aquellos condenados a avanzar,
Ya que desvalidos otros se encuentran en casa,
Aquellos que incapaces de caminar,
Se entregan al amparo de la suerte.
Y aquellos condenados a avanzar,
Sin permiso a titubear ni pisar en falso,
Que a cuestas cargarían cual si fuesen hijos,
Aquellos en casa, agonizando hacia los pies de algún Dios.
Pero no hay puerta que tocar,
Ni templo cual oídos ponga en sus rezos,
Solo un sendero con nubes deseosas de llover,
Y una tierra con ganas de gritar,
Un sendero hostil que solo sólo se puede caminar.
martes, 7 de julio de 2009
Un lobo y un cuervo
Sentado en la paz que la soledad otorga,
Miro al cielo desprovisto de preocupaciones,
Y de vez en cuando me incorporo al pasar del tiempo,
Y enfoco una mirada perdida en el horizonte.
Así desde lo alto de mi roca en medio del bosque,
Veo pasar entre espesos follajes,
A un lobo que solitario pasea,
Y que sus ojos brillan entre oscuras sombras.
Me mira y rodea inquieto, me inquieta,
Y sin asegurar su propia integridad se me acerca,
Y a mi lado mira a la luna,
Y aúlla en consonancia de mis austeros sentimientos.
Ahora en compañía, un ave pequeña revolotea,
Las sombras lo amparan y lo protegen,
Pero la luz de una luna llena lo delata,
Un cuervo se posa tiernamente en mi hombro.
Ambos animales que ahora compañía me hacen,
Desde el cielo y la tierra me traen remembranzas,
Los amplios cielos incapaces de contener,
Y la tierra amplia y estable que pisar.
Pero ambos traicionaron a aquellos que los habitan,
Las aves incapaces de volar eternamente surcan sus límites,
Y caen agotadas a morir al piso,
O a reparar en un hombre desvalido como él.
Pero ambos traicionan a aquellos que los habitan,
Los lobos abandonados de quienes amaron,
Vagan solitarios bajo lunas indiferentes,
Buscando en abandonadas almas agónicas compañías.
Así dormido entre un cuervo agotado
Y un lobo abandonado a su suerte,
Descanso mi espíritu inquieto,
Mi cuerpo sediento de paz.
Miro al cielo desprovisto de preocupaciones,
Y de vez en cuando me incorporo al pasar del tiempo,
Y enfoco una mirada perdida en el horizonte.
Así desde lo alto de mi roca en medio del bosque,
Veo pasar entre espesos follajes,
A un lobo que solitario pasea,
Y que sus ojos brillan entre oscuras sombras.
Me mira y rodea inquieto, me inquieta,
Y sin asegurar su propia integridad se me acerca,
Y a mi lado mira a la luna,
Y aúlla en consonancia de mis austeros sentimientos.
Ahora en compañía, un ave pequeña revolotea,
Las sombras lo amparan y lo protegen,
Pero la luz de una luna llena lo delata,
Un cuervo se posa tiernamente en mi hombro.
Ambos animales que ahora compañía me hacen,
Desde el cielo y la tierra me traen remembranzas,
Los amplios cielos incapaces de contener,
Y la tierra amplia y estable que pisar.
Pero ambos traicionaron a aquellos que los habitan,
Las aves incapaces de volar eternamente surcan sus límites,
Y caen agotadas a morir al piso,
O a reparar en un hombre desvalido como él.
Pero ambos traicionan a aquellos que los habitan,
Los lobos abandonados de quienes amaron,
Vagan solitarios bajo lunas indiferentes,
Buscando en abandonadas almas agónicas compañías.
Así dormido entre un cuervo agotado
Y un lobo abandonado a su suerte,
Descanso mi espíritu inquieto,
Mi cuerpo sediento de paz.
lunes, 6 de julio de 2009
Contrato
Ante las imágenes que inspira tú recuerdo,
Aquel que me mira entre bosques, solitario,
Abrumado de sus dudas y temores,
Aferrándose a palabras vacías, impotentes.
Porque aquel recuerdo inspirado en tu figura,
A contra luz y carente de detalles,
Las pequeñas sutilezas inconcebibles para mis ojos,
Que niegas, escondes, aplacas ante mi presencia.
Porque aquel bosque denso y silencioso,
Que se pudre reseco del descuido,
Donde el invierno implacable pone en jaque,
Donde el infierno toma color pálido a nieve.
Porque las palabras deseadas y negadas,
Que alejas de mí a cada paso caminado,
Que a cada uno, tres huyes de mi lado,
Solo pudiendo observarte volar lejos.
Yo lucho entonces por motivos carentes de razones,
Donde la razón carece de motivos,
Y donde a cada paso tres de alejas,
Y te aseguro que por una promesa todo daría,
Lo firmo a puño y letra de lágrimas,
Lo firmo a puño y letras de sangre.
Aquel que me mira entre bosques, solitario,
Abrumado de sus dudas y temores,
Aferrándose a palabras vacías, impotentes.
Porque aquel recuerdo inspirado en tu figura,
A contra luz y carente de detalles,
Las pequeñas sutilezas inconcebibles para mis ojos,
Que niegas, escondes, aplacas ante mi presencia.
Porque aquel bosque denso y silencioso,
Que se pudre reseco del descuido,
Donde el invierno implacable pone en jaque,
Donde el infierno toma color pálido a nieve.
Porque las palabras deseadas y negadas,
Que alejas de mí a cada paso caminado,
Que a cada uno, tres huyes de mi lado,
Solo pudiendo observarte volar lejos.
Yo lucho entonces por motivos carentes de razones,
Donde la razón carece de motivos,
Y donde a cada paso tres de alejas,
Y te aseguro que por una promesa todo daría,
Lo firmo a puño y letra de lágrimas,
Lo firmo a puño y letras de sangre.
viernes, 3 de julio de 2009
De las sombras a la luz
El implacable correr de sombras,
Aquellas que sin reconocer me sobrepasan,
Y yo caigo y me arrastro tras ellas,
Grito desesperado nombres que no comprendo.
Pero tirado nadie me levanta,
Mi rostro mirando el piso,
Mi alma apuntando al cielo,
El cuerpo no encuentra dirección posible.
Así me encuentro en la inanición,
En la eterna espera que me deprime,
Sin pasos firmes ante el inclemente sendero,
Sin sentimientos, destruido en el olvido.
Ya ni las sombras veo,
Luces enceguecen mi actual camino,
Encandilan las ideas, las voluntades,
Me desplomo pálido en soledad.
Aquellas que sin reconocer me sobrepasan,
Y yo caigo y me arrastro tras ellas,
Grito desesperado nombres que no comprendo.
Pero tirado nadie me levanta,
Mi rostro mirando el piso,
Mi alma apuntando al cielo,
El cuerpo no encuentra dirección posible.
Así me encuentro en la inanición,
En la eterna espera que me deprime,
Sin pasos firmes ante el inclemente sendero,
Sin sentimientos, destruido en el olvido.
Ya ni las sombras veo,
Luces enceguecen mi actual camino,
Encandilan las ideas, las voluntades,
Me desplomo pálido en soledad.
jueves, 2 de julio de 2009
Nubes de lluvia
Una fría brisa me saluda,
Cuando un sol imponente pero impotente
Me saca una sonrisa,
Mientras mis manos tiemblan del frío.
Pero las inclementes nubes,
Sin piedad ni compasión, hambrientas,
Devoran aquellos hazes luminosos,
Egoístamente lo arrebatan del cielo.
Y estas nubes son oscuros preludios,
Avanzando implacables sobre nuestras cabezas,
Limpiando los lamentos con sus lágrimas,
Y acallando llantos de traición.
Porque en la calles se encuentran
Aquellos que se arrastran pisoteados,
Aquellos abnegados por las nubes,
Y olvidados por su gente.
Cuando un sol imponente pero impotente
Me saca una sonrisa,
Mientras mis manos tiemblan del frío.
Pero las inclementes nubes,
Sin piedad ni compasión, hambrientas,
Devoran aquellos hazes luminosos,
Egoístamente lo arrebatan del cielo.
Y estas nubes son oscuros preludios,
Avanzando implacables sobre nuestras cabezas,
Limpiando los lamentos con sus lágrimas,
Y acallando llantos de traición.
Porque en la calles se encuentran
Aquellos que se arrastran pisoteados,
Aquellos abnegados por las nubes,
Y olvidados por su gente.
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